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19 mar 2026

5- Wikipedia

 


      https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Trupp

     https://es.wikipedia.org/wiki/15_mil_dibujos








Estos artículos de Wikipedia fueron posibles gracias a la elaboración de este blog por Kylie Trupp, en conjunto a Juan Carlos Trupp y la labor de El Reviewer Random, quien llevó a cabo una investigación exhaustiva para verificar y corroborar fechas y datos, consultando archivos de prensa de la época. Su valiosa colaboración fue fundamental, y los artículos fueron publicados por él a petición mía y de mi tío Juan Carlos. Me siento muy satisfecha de haberlo elegido para esta tarea.

4- Imágenes

Imágenes:

Carlos Trupp - Leopoldina Malushka - Norm Ferguson - Walt Disney - Jaime Escudero
Fuente: Disney+, documental Walt & El Grupo (2008/2009), minuto 1:20:01
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Afiches y publicacuiones del diario de la época

Escudero y Trupp Ercilla 10 de diciembre de 1941



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                  Concept original de  Copuchita
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ficha escaneada con detalles del rollo 2 de 15mil Dibujos:   

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Carlos Trupp y sus compañeros de Waterpolo junto a la van en la que viajaron por Europa
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o reportar algún error, puedes escribirme a:
dracanimaker@gmail.com

25 feb 2026

3- Archivos prensa y video - descargas

--Descarga:


encontrado por El Reviewer Random

--Archivos de video e imágen 15 Mil Dibujos 

Videos:

1- Primer Fragmento en ser subido al público luego de que la UDLA se lo facilitara a Kylie Trupp.
esta es una versión con audio restaurado por Chilemonos.



2 - Extractos encontrados luego de restaurar los tambores facilitados por la familia Trupp a la Cineteca Nacional bajo la gestión de Kylie Trupp, Sergio Díaz y el apoyo de UDLA.



3 - Fragmento de 25 minutos de 15Mil dibujos


 

4 - Docu video por El Reviewer Random:
Una breve revisión a una de las películas perdidas del cine chileno



Artículos y Publicaciones:

2 - Archivos de prensa


3 - Artículo THE CLINIC 

"El empujón de Walt Disney y el fracaso en cines: la historia detrás de “15 mil dibujos”, la primera película chilena de animación que está perdida"




 4 - SOLOMONOS





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Agradecimientos y créditos generales:

Universidad de las Américas Chile (UDLA)

Sergio Diaz
Wilo Gomez
Rodrigo Trupp
Juan Carlos Trupp
Kylie Trupp

2- La historia de Carlos Trupp Wanner – Relato por su hijo Juan Carlos Trupp

La historia de Carlos Trupp Wanner

Carlos Trupp Wanner: arquitecto, deportista y pionero en animación chilena

– Relato por su hijo Juan Carlos Trupp

Quiero compartir ahora la historia de mi abuelo, relatada por mi tío Juan Carlos. El siguiente relato está extraído de una grabación que realicé aquel día mientras tomábamos once junto a El y mi prima Pao en un Tavelli en Las Condes, cuando yo vivía en Chile, el 19 de abril de 2024.



Mi tío Juan Carlos relata:

Sus historias eran, mayormente, sobre lo que a mí me tocó compartir con él cuando viajamos a Europa. Yo tenía como nueve o diez años, así que los viajes eran largos: él manejaba, los demás dormían y nosotros conversábamos. Tengo muchos recuerdos de él.

Para mí, él es un ejemplo de superación en la vida. Nosotros, como personas, al llegar al mundo, el destino nos asigna un lugar, una familia, y desde entonces experimentamos lo que ese entorno puede generar en nosotros: puede apoyarnos o dañarnos. Pero hay veces en que el entorno no necesariamente es de apoyo, y hay personas, como el Tata Carlos, que se iluminan por sí solas.

Su historia es triste. Carlos pasó por momentos difíciles y sufrió mucho a lo largo de su vida. Su padre, Andrés Trupp M., había nacido en Austria, llegó a Chile con 13 años y, creo, que no se adaptó del todo. Se casó con Clara Wanner F., y tuvieron dos hijos: [NOMBRE DE LA HERMANA DE CARLOS] y Carlos Trupp Wanner, quien nació el 28 de septiembre de 1918 en San Felipe, Chile.

Luego de tener a sus hijos, la pareja decidió separarse, y Clara se fue a vivir al sur de Chile, a Valdivia, con sus dos hijos. Carlos tenía apenas 2 años. Tiempo despúes, Clara le escribió una carta a su madre, abuela de carlos, Leopoldina Malushka.

Alrededor de 1899, Leopoldina llegó a Chile contratada por el gobierno para implantar el sistema de educación de jardines infantiles en el país. En aquella época se solicitaba mucho apoyo a Europa; existía una dinámica en la que se entendía que, para avanzar como sociedad, se necesitaba aprender de países con más experiencia en educación, y el centro de Europa era una zona de gran desarrollo intelectual. Leopoldina, educadora de formación, llegó a Chile con la misión de instaurar los jardines infantiles. En ese tiempo, los niños al ingresar al colegio eran en su mayoría analfabetos, lo que retrasaba su aprendizaje en los primeros años escolares. Su trabajo ayudó a que los niños tuvieran bases más sólidas antes de comenzar la educación básica.

Tenía un carácter muy fuerte y dedicó su vida a ayudar al prójimo. Ella es la señora que aparece en la foto junto a Walt Disney y al Tata Carlos. (refiriéndose a la fotografía del documental mencionada en la primera entrada de este blog).

Entonces, en los años 20, Clara envía una carta a Leopoldina pidiéndole ayuda, mencionándole que tiene problemas de salud y no puede criar a sus dos hijos, y sugiere que podrían asistirla con su hija mayor.

Así es como Leopoldina viaja al sur de Chile a buscar a la niña, pero cuando llega ve a Carlos, de aproximadamente 4 años; está medio enfermo y se da cuenta de que necesita un médico, y la mejor opción era atenderlo en la capital. El hijo de Leopoldina también estaba viviendo en Valdivia y también estaba enfermo, por lo que decide traerse a ambos muchachos con ella.

Llega a vivir a Santiago, en San Bernardo, y conoce a los hijos de Leopoldina: Rodolfo Trupp, inventor y profesor, y la hija menor, Tante Luisa Trupp, quien también era profesora normalista y fue un gran apoyo para Carlos ante este nuevo mundo tan drástico y estricto.

Leopoldina era muy estricta y, en ocasiones, si no alcanzaba a hacer sus deberes, no tenía permitido salir a la matiné de los domingos.

Ahora Carlos se enfrentaba a un ambiente muy adulto y duro, y su primer idioma pasaba a ser el alemán.

Él comienza a ir al colegio y era un niño un tanto hiperquinético; comenzó a practicar deporte, lo que ayudaba a bajar sus niveles de ansiedad.


No sabía nadar, pero quería aprender, y ya comenzando su adolescencia escapaba junto a algunos amigos al cerro Chena en San Bernardo para practicar en los tranques de regadío, que eran muy peligrosos. Se compró un libro de Johnny Weissmüller, quien interpretó al primer Tarzán: “Swimming the American Crawl” , que podría traducirse como “Nadando al estilo libre americano”, pero a la abuela Leopoldina esto no le gustó; ella decía que una persona que pierde el tiempo en la piscina no le va bien en la vida, y ahí es donde Carlos decide irse.

Una mujer francesa, dirigente del equipo de natación, lo quería mucho y tenía un hijo que también nadaba. Ella sentía que Carlos era una inspiración para los niños que comenzaban en el nado y le brindó su apoyo. Fue así como él tuvo la oportunidad de irse a vivir con ellos por dos años.

La abuela no quería firmar los papeles para dejarlo ir a campeonatos fuera del país, pero esta familia lo ayudó, brindándole así la oportunidad de representar a Chile fuera de nuestras fronteras.

Él no tenía los medios para financiar una carrera universitaria de arquitectura, por lo que inició los estudios de leyes como alumno libre. Pasados dos años, decidió que su verdadera vocación era la arquitectura y fue a pedirle apoyo económico a su padre, quien le dijo que no podía ayudarlo.

Sin embargo, Carlos Trupp Wanner ya era uno de los mejores nadadores chilenos cuando fue convocado a la selección nacional para competir en el Sudamericano de Uruguay. Chile viajó con un equipo diminuto: solo seis nadadores  - Armando Briceño, Washington Guzmán, Eduardo Pantoja, Carlos Reed, Jorge Berrotea y Trupp  -  frente a delegaciones como Argentina, Brasil y Uruguay, que contaban con cerca de cuarenta deportistas cada una.

Contra todo pronóstico, Chile obtuvo el vicecampeonato sudamericano, la única vez en la historia que el país ha alcanzado ese lugar en la competencia. El título estuvo al alcance: en la posta de 4x100 metros libres necesitaban terminar segundos para sumar los puntos que les darían el campeonato. Sin embargo, fueron descalificados en una decisión que muchos consideraron dudosa.

Fue en ese contexto cuando el “curita” Carlos Casanueva, rector de la Universidad Católica y gran impulsor del deporte, vio en Carlos no solo talento, sino disciplina y carácter. Le ofreció apoyarlo económicamente con sus estudios a cambio de representar a la universidad en natación. Así comenzó una nueva etapa en su vida, combinando alto rendimiento deportivo con formación académica.

Años más tarde, ya titulado como arquitecto, se integró al equipo de waterpolo de la Unión Española, campeón de Chile en 1946 y 1947. En 1948 formó parte de la selección chilena que participó en los Juegos Olímpicos de Londres, los primeros celebrados después de la Segunda Guerra Mundial. Fiel a su espíritu inquieto, tras los Juegos convenció a sus compañeros de recorrer Europa en una van, viajando por distintos países y sorprendiendo a todos a su paso.

Una vez en la facultad de arquitectura, Tante Luisa, la hija menor de mi abuela Leopoldina, le consiguió a Carlos una reunión con Luis Muñoz Maluschka (nacido en 1896), un arquitecto de renombre que trabajaba en el Ministerio de Obras Públicas (MOP), para que le prestara ayuda con los instrumentos y materiales que necesitaba.

Luis era hijo de la hermana de Leopoldina, quien ya había venido a Chile antes, también dedicada a la enseñanza, y se había casado aquí con un español de apellido Muñoz. Gracias a su familia, Luis se convirtió en arquitecto y fue él quien pudo apoyar a Carlos en sus estudios, facilitándole recursos y contactos para avanzar en su carrera.

En aquella época, todos hablaban alemán en Valdivia; incluso pronunciaban “Faldifia” siguiendo la fonética alemana que acostumbraban.

Carlos comenzó a relacionarse más con el primo de su padre, Luis Muñoz Maluschka, quien ya era arquitecto titulado en la Universidad de Chile. Luis, con buenos recursos, también estudió en la Universidad de Chile a inicios de los años 20 y se convertiría en uno de los pioneros de la planificación urbana en Chile.

Luis ocupó un puesto muy importante en el Ministerio de Obras Públicas y contactó a numerosos urbanistas europeos y austriacos, entre ellos Karl Brunner, un urbanista muy reconocido que trabajó en Sudamérica, en países como Colombia, Argentina y Chile. En Chile, Brunner participó en proyectos emblemáticos como el Estadio Nacional, la Avenida Américo Vespucio y el diseño del Barrio Cívico de Santiago.

Luis también logró crear el Ministerio de la Vivienda antes de retirarse.

El potencial económico y los buenos momentos para Carlos llegaron con el desarrollo urbano. Trabajando junto a Luis y su equipo, participaron en grandes proyectos como la ciudad de Santo Domingo.

Como buen arquitecto, Carlos Trupp era un excelente dibujante y mantenía un gran apego y pasión por las artes. Era un gran admirador de destacados pintores chilenos como Juan Francisco González, Pacheco Altamirano y Pablo Burchard, y conservaba cuadros de ellos en su colección personal.

En 1941, cuando cursaba su cuarto año universitario, le empezaron a llamar la atención los dibujos animados. Convenció a uno de sus compañeros de facultad, Jaime Escudero (quien estaba en quinto año), para realizar un cortometraje de animación. Diseñaron y crearon a Copuchita, un cóndor vestido de huaso y con ojotas.

compilación de imagenes: afiche promocional - concept origonal de Copuchita - revista Ecran n562 de el 28 oct 1941

Escudero decía que Carlos era muy hiperquinético, sociable y aficionado al cine, mientras que él era todo lo contrario, pero aun así decidieron lanzarse a trabajar en la idea. El filme se tituló “15 Mil Dibujos”, y los personajes eran: Copuchita, el cóndor que representaba al obrero chileno; el puma Manihuel, mapuche y basado en un tío; el gallo Ño Benaiga; y una joven humana muy hermosa llamada Clarita, todos acompañados de una comparsa de plantas, porotos y diversos bichitos.

Todo se realizó con un gran esfuerzo y sacrificio, pasando largas horas dibujando y reproduciendo imágenes. El financiamiento provino de la familia Trupp, sumado a un credito adicional obtenido por CORFO por 5000 pesos de la época ( entre 5 a 10 millones de la actualidad ) y la ayuda de muchos compañeros de universidad y amigos que trabajaron gratuitamente para apoyar el proyecto.

Rodolfo Trupp diseñó una especie de máquina que sirvió para filmar los cuadros de animación, una máquina que el mismísimo Walt Disney describió como impresionante, a pesar de lo rústica que era. La música fue compuesta por la abuela Leopoldina Malushka y ejecutada por los primitivos Huasos Quincheros.

Al final, se agregó metraje incluyendo actores reales en los estudios de Chilefilms, quienes tampoco quisieron cobrar.  Nota: Escudero relata en una entrevista que no cobraban pero que si  debían pagarles los almuerzos en el casino de Chilefilms, lo que casi los deja en la quebra)

La película fue exhibida en 1942, luego de la visita de Walt Disney a Chile, quien felicitó a Carlos Trupp y a Jaime Escudero por lo que estaban haciendo. Posteriormente, este dibujo sería la inspiración del Condorito de Pepo, quien estuvo presente en el estreno de la película y mencionó a Copuchita en algún momento antes de la primera aparición de Condorito en la revista Okay en 1949.

Él siempre tuvo esa curiosidad y esas ganas de seguir aprendiendo. Y es aquí donde hago la reflexión… es súper inspirador cómo, siendo un niño que creció en un ambiente tan duro, donde todo era estricto y no lo dejaban soñar, en vez de irse por un camino complicado, como las drogas, el alcohol o cualquier otra cosa, decidió seguir adelante con lo que le gustaba, sin rendirse.

Ya graduado de arquitectura, y consolidado también como deportista, se integró al equipo de waterpolo de la Unión Española, que ganó el campeonato de Chile en 1946 y 1947. Como integrante de la selección chilena de waterpolo, fue llamado a unirse al equipo olímpico que acudió a las Olimpíadas de Londres en 1948.

Una vez de regreso en Chile, comenzó a desarrollar su ingenio como arquitecto y su talento como planificador urbano. Trabajó desarrollando loteos en el Gran Santiago, como en Los Dominicos, Viña del Mar, Rancagua, Talca y Concepción. Junto a Luis proyectaron Roca de Santo Domingo y desarrolló el programa de la CORVI, donde se entregaba apoyo de arquitectura a muy buena tasa a quienes buscaban obtener su primera vivienda.

En 1957 contrajo matrimonio con Victoria Velasco, con quien tuvo tres hijos: Patricia (nacida en New Jersey, Estados Unidos), Juan Carlos y Rodrigo (nacidos en Santiago, Chile)

En 1958 recibió una beca para estudiar un máster en City Planning en Columbia University, New York, U.S.A. Fue reconocido como un gran profesional y recibió las felicitaciones del presidente Alessandri.

Carlos participó en numerosos congresos y reuniones de arquitectura y planificación urbana. Fue invitado a integrar el equipo de desarrollo de la vida para Latinoamérica de las Naciones Unidas, y también formó parte de proyectos de desarrollo urbano en algunos estados del suroeste estadounidense. Además, fue nombrado miembro consultor del Housing Development Department de las Naciones Unidas.En 1970 se trasladó junto a su familia a España, donde, junto al tío Luis, escribió el libro Planificación Integral y Planificación Física, publicado en España y Alemania. Es un texto de tan alto contenido técnico que, hasta el día de hoy, se mantiene vigente.

Eventualmente regresaron a Chile, y fue entonces cuando le ofrecieron un puesto en la Municipalidad de Talca. Carlos ya era ampliamente conocido en distintos ámbitos: había aparecido en la prensa por sus logros en la natación y por sus obras como arquitecto, y con frecuencia lo invitaban a entrevistas en la radio.

En pocos años, logró generar en Talca una inercia y una cercanía con la gente realmente impresionantes. Yo y mis hermanos estábamos en plena adolescencia, y recuerdo el magnetismo y la admiración que despertaba en las personas.

Desarrolló un proyecto para erradicar los campamentos en Talca, donde el Serviu y la municipalidad debieron unir esfuerzos, algo muy difícil de lograr. Fue un ejemplo concreto de cómo los organismos públicos pueden ser eficientes y eficaces, optimizando recursos.

Este gran esfuerzo fue reconocido por el Gobierno Regional, que decidió dar su nombre al proyecto, conocido hasta hoy como las poblaciones Carlos Trupp Wanner en Talca.

El 7 de junio de 1982, Carlos falleció de forma inesperada en Chile a causa de un ataque cardíaco.
Fue un duro golpe para todos los que estábamos junto a él.

( Descansa junto a su esposa, Victoria Velasco, en el parque del recuerdo en Santiago, Chile.)

Recuerdo que el periodista Julio Martínez le había hecho una entrevista algunos años antes y que, un día, cuando se enteró de su fallecimiento, dio el pésame en plena emisión del programa, al aire, hablando muy bien de él y recordándolo con mucho cariño.

Carlos, armando un plan en terrenos municipales, había logrado erradicar a muchas familias que vivían en extrema pobreza. Esa gente lo recuerda con enorme afecto. Un reflejo de su energía permanece en Talca: la población que lleva su nombre, el hospital, la escuela, la calle y la comisaría Carlos Trupp.


Después de su inesperado fallecimiento, se perdieron grandes oportunidades de desarrollo para esa zona y para el país. Tal como me recordó mi amigo Bertoni:
“En Talca no había pasado nada hasta que llegó Carlos Trupp, y desde que se fue no ha vuelto a pasar nada”.

Son obras suyas el primer terminal de buses del sur de Chile, el Mercado Oriente, la planificación de la nueva Vega, la reestructuración de la Alameda y la conexión a la línea 5.

También nos queda pensar que el desarrollo del Gran Santiago pudo haber seguido los lineamientos y proyectos que dejó por escrito, documentos que aún se encuentran en archivos de la época en los ministerios correspondientes. El tema del Transantiago es uno de ellos, al igual que la circunvalación Américo Vespucio. Ninguno de estos proyectos se desarrolló según lo propuesto en aquellos años.

El Transantiago fue, para muchos, una muestra más de un sistema mal diseñado y guiado por liderazgos que no solo carecían de conocimiento técnico suficiente, sino que además desoyeron a quienes sí lo tenían.

Carlos Trupp había propuesto un sistema de transporte a fines de los años 60 que consideraba el centro de Santiago como un núcleo estructurante. A través del centro solo existiría locomoción gratuita con impulsión eléctrica.

Los recorridos provenientes del sector oriente y sur llegarían hasta Plaza Italia y retornarían, mientras que los del sector poniente y norte lo harían hasta Estación Central, también regresando desde allí. De esta forma, el centro quedaba descongestionado y la contaminación disminuía considerablemente.

En aquellos mismos años, Carlos Trupp y Luis Muñoz Maluschka discutían incluso la necesidad de trasladar la capital unos 100 kilómetros al norte de Santiago. Proponían, además, presionar mediante nuevos planos reguladores en las comunas periféricas para que el cordón industrial creciera hacia el norte y los sectores agrícolas hacia el sur, todo articulado por una circunvalación estructural: Américo Vespucio.

Sin embargo, el crecimiento desordenado de nuestra capital, muchas veces impulsado por intereses creados, terminó haciendo lo contrario. Incluso se instalaron vertederos en zonas cercanas a áreas agrícolas.

Ambos insistían también en la necesidad de aumentar las reservas hidroeléctricas del país, entendiendo que Chile nunca fue una nación con petróleo ni gas, y que debía planificar su matriz energética con visión estratégica.

Carlos no fue un arquitecto más. La prensa lo buscaba constantemente porque siempre tenía una idea, una propuesta, una historia que contar. A los 60 años ya era conocido en Europa y en Chile, no solo por su trabajo en arquitectura y planificación urbana, sino también por su destacado pasado deportivo.

Para mí, la enseñanza que él deja es clara: lo que uno hace con su vida depende, en gran medida, de uno mismo. A algunos les toca desde pequeños un entorno que, a simple vista, puede parecer “difícil”; a otros, uno más “fácil”. Pero en ambos casos siempre estará en cada persona la decisión de no caer en malos hábitos y de transformar la experiencia , sea cual sea, en energía para seguir adelante.

Mi papá siempre llevó una vida sencilla y feliz. Gran parte de esta historia la conocí gracias a Tante Luisa, quien era la hija predilecta de la abuela Leopoldina. Fuimos muy cercanos. Ella nunca pudo casarse ni tener hijos, en parte porque su madre era muy estricta y absorbente.


Lo que acaban de leer corresponde al relato de mi tío Juan Carlos sobre su padre, Carlos Trupp.

Para finalizar esta entrada, quiero destacar y agregar algunos antecedentes importantes:

– Leopoldina compuso la música de 15 Mil Dibujos. Ella tocaba piano, y según contaba Escudero, creó las piezas especialmente para que fueran interpretadas por Los Quincheros.

– Rodolfo Trupp diseñó lo que hoy podríamos describir como una máquina multiplano artesanal, utilizada para filmar la película, sin tener conocimiento formal de la tecnología multiplano desarrollada en otros estudios.

– Mi abuelita Toya (Victoria) me contaba que a Walt Disney le pareció muy interesante y simpática la forma “artesanal” que tenían en Chile de realizar la película. Según su relato, quedó particularmente fascinado con la manera en que integraban la música con la animación, logrando que ambas se mimetizaran para expresar emoción.

Mi abuelita relataba esta parte con mucho orgullo, señalando que Disney habría pedido permiso para replicar esa forma de vincular música y animación, a lo que mi abuelo accedió.

También contaba que Disney le ofreció a Carlos la posibilidad de trabajar con él; sin embargo, aquello nunca se concretó debido al contexto de la Segunda Guerra Mundial.

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les dejo unas anecdotas graciosas extra que también transcribí 

ANECDOTAS EXTRA:

Relata Juan Carlos Trupp:

- Una vez iban camino a Argentina, en auto, Carlos (cuarenta y tantos años) junto a Pedro Videla, padrino de tu papá (Rodrigo Trupp), que era diputado. Las esposas de ambos ya estaban en Argentina, viajaron en avión a Buenos Aires, pero ellos querían manejar para aprovechar de realizar mantenimiento mecánico al Ford Falcon del tata Carlos.

Pasaron por la aduana, pero ya no había aduana; no vieron ningún letrero y no la encontraron. Hay que pensar que en esa época todo era menos sofisticado y los caminos eran más enredados, y de repente los detiene la policía militar y los llevaron presos. Tuvieron que pasar la noche detenidos, pero uno de los detenidos reconoció a Pedro, ya que era diputado, y le dice: “Gracias, diputado, qué bueno que me vino a buscar”. Y él le responde: “¡Nooo, si estamos en las mismas!”. Finalmente, después de un comunicado, los pudieron liberar.

- Otra anécdota graciosa: una vez que iban a Buenos Aires y Montevideo a competir, se compraron un ticket de lotería y al otro día vieron en el diario que lo habían ganado. Fueron a cobrar el premio (lo que serían hoy unos 10 dólares), pero había un participante del grupo que quiso guardarse su premio para cobrarlo luego de competir. Al regresar de Uruguay y cobrar, se dieron cuenta que se habían equivocado: un número estaba mal y nunca habían ganado nada. Los otros ya habían recibido el dinero.

- Uno de los países más complicados era Italia, donde entonces tenían fama de ladrones. Estaban de viaje por allá y a veces tenían que ingeniárselas para dormir en la van, que no tenía ventanas. Uno de los muchachos era arquero de waterpolo y muy alto, así que dormía con los pies por afuera de la ventana, y entre ronquidos y ronquidos, sin darse cuenta hasta el otro dia... le robaron los pantalones. ¡Jajajaja! Él estaba indignado: “¡No puede ser, mis pantalones!”, decía.



24 feb 2026

1- Sobre mí, mi abuelo y los fragmentos de su legado

Introducción personal

Sobre mí, mi abuelo y los fragmentos de su legado

Reconocimientos a Carlos Trupp en los Festivales de animación Noche de Monos y Chilemonos - figurita de pedrito el avión - fotografía donde se ve a Walt Disney  en medio y en la esquina Carlos Trupp junto a Leopoldina Malushka, Jaime Escudero -
peluche de cóndor Chileno de la colección Momo peluches que lo dejé para adornar el estante, ya que me recordó a copuchita.


Mi nombre es Kylie Trupp. Nací en Chile el 31 de agosto de 1992 y soy nieta del ahora conocido animador y arquitecto Carlos Trupp.
En esta introducción hablaré de mí, de mi vinculación con su historia y de cómo recuperamos los fragmentos que hoy circulan por internet.

Desde que tengo memoria he sido muy fan de las animaciones clásicas de Disney, pero siempre he sentido una fascinación y admiración especial por Walt Disney como persona: sus logros, su visión, su ímpetu y su mensaje de perseguir los sueños, cualidades que años más tarde descubriría que tenía en común con mi abuelo.

Si pienso en mi infancia, los recuerdos más felices y presentes son junto a mi abuelita Toya (Victoria, esposa de Carlos Trupp), coloreando a su lado mientras ella veía televisión.

Mis libros y mis cosas eran siempre de Mickey, 101 Dálmatas o El Rey León: regalos que me hacían mi papá, mi abuelita y mi tía. Cosas que traían de Estados Unidos, que en esa época no se podían conseguir en Chile y que, para mí, eran valiosas porque era la única forma en que podía tener una imagen estática de los personajes que me gustaban para poder estudiarlos y dibujarlos.

Jamás olvidaré aquella vez en que, mientras coloreaba a su lado, mi abuelita se acercó y me dijo:

“¿Sabías que tu abuelito hizo una película de dibujos animados y conoció a Walt Disney?”

Para mí, enterarme de eso fue como escuchar un cuento de fantasía que, a la vez, se sentía real…

Ella me contó que mi abuelo, Carlos Trupp, conoció a Walt años atrás, cuando él, junto a su amigo Escudero, en sus años universitarios, realizaban una película de animación llamada 15Mil dibujos, y que Walt estaba visitando Chile y por eso se conocieron. También me contaba que la película de mi abuelo se había perdido…

Aunque la verdad es que no tomé real conciencia de lo que significaba esa historia hasta que tuve unos 15 años. Fue más o menos a esa edad cuando, recordando ese relato, me propuse como meta intentar recuperar algún fragmento concreto de esta historia y lograr que su nombre, Carlos Trupp, se hiciera conocido.

Salí del colegio en 2012, con 19 años, y quería estudiar animación. Fui a dar una prueba de destreza a la Universidad de Las Américas.

Recuerdo que, cuando terminé mi examen, quien lo recibió —Eduardo— se fijó en mi apellido en la hoja:

“¿Trupp? ¿Como Carlos Trupp?... ¿Eres nieta directa?”

La verdad, sí me sorprendí de que reconociera mi apellido, porque no es un apellido común y entonces nadie sabía (o eso creía yo) de mi abuelo.

Rápidamente llamó a Pato Escala para que hablara conmigo (quien asesoraba funciones de la carrera y, además, era productor de Punk Robot, estudio que años más tarde ganaría el primer Oscar de animación para Chile). Impresionado, me comentó que tenían un fragmento de la película de mi abuelo que había aparecido en un documental. Me lo mostraron y, la verdad… yo no lo podía creer.

Muy amablemente me hizo una copia en CD que pude llevarme a mi casa. Ese fue el primer fragmento que subí a mi canal de YouTube y que ustedes ya conocen.


Tristemente, mi abuelita Toya ya estaba muy viejita y con Alzheimer, y yo no tenía contacto directo con ella, así que jamás supe si alcanzó a ver ese fragmento.


Eventualmente, obtuve la Beca Destreza para poder estudiar ahí. Honestamente, no creo que mi talento haya destacado en aquellos años. Mi dibujo no era muy bueno y no fue hasta que salí de la universidad que pude entender mejor cómo ejecutar el dibujo sólido para animación. Pero esa es otra historia. Yo creo que quizás la beca la obtuve gracias a él, mi abuelito.
Ya estudiando animación, la universidad quiso homenajear a mi abuelo en el festival Noche de Monos de aquel año 2013 (NDM es un festival gratuito de la misma institución, con actividades que se realizan todos los años para los alumnos). 

Fotografía del momento en que recibí, en representación de mi abuelo, el reconocimiento otorgado en aquel certamen.En la foto: Ignacio Aliaga,  Kylie Trupp,  Sergio Díaz

Creo que fue en aquella instancia cuando el nombre de mi abuelito y el mío comenzaron a hacerse más conocidos en el nicho de la animación Chilena.

Con el apoyo de la familia Trupp, quienes me hicieron llegar material, junto a Sergio Díaz (director de la carrera de animación en ese entonces), Pato Escala (productor de Punk Robot), la Universidad de Las Américas y la Cineteca Nacional, logramos restaurar viejos tambores de film que resultaron ser tests de animación y fragmentos descartados de la película. Estos también los subí a YouTube y se encuentran en el sitio web oficial de la Cineteca Nacional.


En 2016 me titulé con el cortometraje W.A.R.F., el cual dirigí y realicé junto a dos compañeros que conocí en la carrera.

Poster W.A.R.F - W.A.R.F. en TVN - premiación Chilemonos 2016, Carlos González entregando el trofeo.

El cortometraje comenzó su recorrido en festivales, obteniendo su primer reconocimiento en Chilemonos 2016, un año muy especial, ya que en ese mismo festival se celebraba el primer Oscar de animación para Chile con el cortometraje "Bear Story".

W.A.R.F. continuó presentándose en distintos certámenes internacionales, acumulando más de 20 reconocimientos en 9 países a lo largo de tres años.
Sin darme cuenta, no solo estaba posicionando el nombre de mi abuelo como parte de la historia de la animación en Chile, sino también el mío.

El 2017, el festival Chilemonos decidió celebrar el éxito de la animación nacional, especialmente tras el logro de Bear Story, con un panel y una exposición titulada “Del Cóndor al Oso”, en homenaje al personaje de mi abuelo y al cortometraje ganador. Gabriel Osorio, director del cortometraje, y Pato Escala, su productor, quienes fueron mis profesores durante toda la carrera y nos guiaron directamente en la realización de W.A.R.F.,  formaban parte central de ese momento.

Fue un honor y una instancia inolvidable formar parte de ese recorrido histórico: un timeline de la animación chilena que comenzaba con mi abuelo, me incluía a mí entre medio y celebraba a mis profesores, quienes habían ganado el Oscar.

Click aca para ver un video que realicé en aquel certamen, aún no contaba con estabilizador para mi cámara y fué uno de los primeros videos que grabé, lo edite el año pasado para dejarlo de recuerdo ya que tenía imágenes ineditas de la participación de Carlos González, creador de Tevito


En la exposición se podía observar un timeline con la mayoría de las animaciones producidas en el país en orden cronológico hasta la fecha. Por supuesto, "15 Mil Dibujos" formó parte de la muestra, al igual que W.A.R.F..
Mi sorpresa favorita fue que la Fundación Chilemonos restauró uno de los carteles originales del estreno de la película e hizo copias limitadas para regalar, impresas en el papel que se usaba en aquellos años. Además, lanzaron un número de la revista Solomonos Magazine, donde hablan de Bear Story15Mil dibujos, de Álvaro Arce y de Carlos González. Sin duda, una reliquia que atesoro infinitamente, ya que logré conservar mi copia con una firma del legendario Carlos González, que en paz descanse.

Afiche de copias limitadas remasterizado por Solomonos Magazine - Firma de "Tevito"

Luego de restaurar los fragmentos encontrados, comenzó a despertar un gran interés por la película y su historia. Por eso ahora estoy intentando contar y dejar registro de cómo fue ese proceso, desde la búsqueda de los materiales hasta su recuperación y difusión.

Seguramente ya sabías que Carlos Trupp fue uno de los primeros animadores chilenos y que tuvo la oportunidad de conocer a Walt Disney, pero eso es solo una pequeña parte de todo lo que hizo. Mi experiencia personal en la animación y la oportunidad de recuperar estos fragmentos me permitieron, de algún modo, continuar su legado y aportar mi propio capítulo a la historia de la animación en Chile.

Esta entrada fue un poco más personal porque refleja cómo viví y participé en la preservación de su legado, y quería compartir cómo fue ser parte de momentos que quedaron registrados en la historia de la animación chilena.

Agradezco que hayas leído hasta acá y te invito a revisar las siguientes entradas, donde transcribiré la historia de Carlos Trupp contada por mi tío Juan Carlos, uno de sus hijos.


DATO:

La fotografía que tengo enmarcada aparece en el documental Walt y el Grupo, que retrata cómo fue su visita por toda Latinoamérica en busca de inspiración para una nueva película que terminó siendo Saludos Amigos.

En dicho documental, lo que se muestra y se menciona de Chile, tristemente, es muy vago y carece de mucha información. El documental se hizo en 2008, mucho antes de que yo pudiera darle más visibilidad a la historia de que Walt visitó a Trupp y Escudero mientras hacían el filme. Pero, para mi sorpresa, sí aparece la fotografía que enmarqué

para mas sobre Walt en Chile visita este blog:  https://disneyenchile.blogspot.com/